5 señales de un liderazgo tóxico

5 señales de un liderazgo tóxico

 

El nivel de productividad y el cumplimiento de las metas en una organización depende en gran medida de la forma como se ejerza el liderazgo en una organización. Aunque existen varios estilos de liderazgo, el objetivo debería ser siempre el mismo: construir equipos de trabajo sólidos, aprovechar el potencial de los colaboradores y motivarlos para que día a día den su mejor esfuerzo.

1. Autoritarismo:

Los líderes tóxicos no permiten que su equipo tome la iniciativa y desarrolle su trabajo con criterio propio. Son personas que evitan delegar tareas, a menos que sean básicas o rutinarias. No confían en sus colaboradores y cuando tienen que delegar, controlan cuidadosamente el trabajo y se aseguran que los empleados estén haciendo las cosas a su manera. Se trata básicamente de un crudo: “o lo hacemos a mi manera o te vas”.

2. Imprevisibilidad:

Los líderes tóxicos tienen un comportamiento impredecible, en ocasiones son amables y respetuosos con sus colaboradores, pero al día siguiente son autoritarios e irritantes. Esto crea un ambiente de intranquilidad en los empleados que no saben que comportamiento esperar por parte de su superior y genera una situación de indefensión e inseguridad que disminuye la motivación y productividad en la compañía.

3. Narcisismo:

Los líderes tóxicos a menudo tienen una visión poco realista de sí mismos y de sus ideas. Creen que están destinados para grandes cosas y minimizan e ignoran a sus empleados. Descalifican las ideas que no son propias y no ejercen autocritica bajo ninguna circunstancia. Irrespetan las políticas de la compañía, pero esperan que el resto de la plantilla las cumpla a cabalidad.

4. Auto-promoción:

Los líderes tóxicos suelen tomar todo el crédito por el éxito de su equipo y por el buen desempeño de sus empleados. Culpan a los demás de sus errores y evaden responsabilidades. Gestionan muy bien las buenas impresiones pero se apartan cuando se presentan inconvenientes, generando en las directivas la sensación que son responsables de los buenos resultados a pesar de tener un equipo incompetente.

5. Supervisión excesiva:

Los líderes tóxicos abusan de sus empleados. Los regañan en público y les recuerdan errores o fracasos del pasado. Supervisan el trabajo todo el tiempo y se mantienen encima de sus colaboradores, configurando incluso escenarios de acoso laboral. Al final los resultados son claros: empleados insatisfechos, desmotivados y que pierden el respeto hacia su trabajo y sus superiores.

Cualquiera de estas conductas, aisladas o en conjunto, dan lugar a un estilo liderazgo tóxico que, aunque parezca obvio y repetitivo, no logra nada distinto que afectar el clima laboral y el desempeño de los colaboradores de una organización.

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